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2019, la intensidad hecha año


¡Feliz 2020!

Hace unos días leí que una buena forma de terminar y empezar un año era definirlo en una palabra o una frase y para mí, 2019 ha sido la intensidad hecha año.


Cuando publiqué el post de balance de 2018 ya intuía que este año traería muchos cambios y que aunque eran muy necesarios, algunos de ellos no iban a ser fáciles. Y 2019 no ha defraudado.

Pero, no nos engañemos, 2019 también ha traído muchas cosas buenas. Así que, un año más, voy a abrirme un poquito más de lo habitual y voy a contaros algunos de esos momentos que ha dejado este año que acaba de terminar. 

Comencé el 2019 pensando en el que sería el primer -y único, si no contamos la escapada de agosto, de la que os hablaré más adelante- viaje del año. Aunque nuestra idea original era aprovechar una oferta que habíamos encontrado para visitar Budapest, al contar con poco tiempo para organizarlo -y pensando en el frío que haría allí- decidimos cambiar el destino por uno más cercano y soleado: Andalucía. Concretamente decidimos decantarnos por Sevilla y Málaga.


Dos ciudades que nos conquistaron, tanto por su belleza como, para que negarlo, por su gastronomía. Y a las que dediqué varios posts que podéis ver aquí unos meses más tarde. 


Uno de los puntos que estaba entre mis propósitos de 2019 era cuidarme más. Prestar más atención a mi salud y devolverle el lugar prioritario que nunca debía haber perdido. Sabéis que por aquí no me gusta hablar de temas tristes, sensibles o demasiado personales, pero la realidad es que cuando escribí esas líneas... ya notaba que había algo que no iba del todo bien.

2018 fue un año bueno, pero muy estresante -aunque en su defensa diré que 2017 no se quedó atrás-. Y eso se notaba en forma de un dolor de espalda que estaba empezando a acompañarme más de la cuenta. Había pasado del "no, es que me duele la espalda porque llevo 10-12 horas sentada delante del ordenador", a levantarme por las mañanas con dolor de espalda o marearme tan solo con cambiarme el bolso de hombro. 

Por suerte, a finales de 2018 tuve la suerte de dar con un médico muy atento que me realizó varias pruebas hasta dar con la causa de mis dolores: escoliosis lumbar. Y aunque parezca una contradicción, ponerle nombre -y remedio con varias sesiones de fisioterapia que realicé durante el mes de enero- me ayudó a entender lo que me pasaba y a llevarlo mejor en el día a día.  


En marzo volví a flipar con una de esas oportunidades que me llegó gracias a este rincón y a mi perfil de Instagram. ¡Me invitaron a asistir a varios de los desfiles de la Aragon Fashion Week! 

Una semana de la moda que se celebra en mi ciudad y en la que se incluyen varios desfiles. Os enseñé todos los detalles por Instagram -podéis verlos todavía en los stories destacados AFW'19- aunque poco a poco también me gustaría compartiros algunas imágenes de los desfiles por aquí -de momento ya podéis ver la exposición de El siglo de Balenciaga y el Desfile Hilvana-.  


Pero este no ha sido el único evento al que he asistido durante el 2019: El II Evento Bloggers Zaragoza, el evento de Bemodaredes, la pasarela de la Aguja Goyesca 2019, el rediseño de la primera planta de El Corte Inglés de Zaragoza, las Beauty Talks de Bella Aurora, la Inauguración de la academia Elisa Garcia Makeup, el Late Brunch Christmas o el Evento Navideño de Bloggers Zaragoza entre otros, fueron algunos de los eventos a los que asistí y que merecen una mención especial. 


De hecho, quiero hacer un pequeño paréntesis en este repaso de 2019, para dar las gracias a todas aquellas personas que están detrás de estos eventos por todo el cariño que les dedican y, por contar conmigo para darles difusión. Y, por supuesto, daros las gracias a vosotras. Las que estáis leyendo estas líneas, porque todas estas oportunidades que me llegan son gracias a vosotras. 


Uno de los cambios más complicados de este año es que cambié de trabajo. Tras varios meses de entrevistas, decidí arriesgarme y cambiar mi trabajo estable de los últimos 4 años, por un nuevo puesto en una empresa más grande.

Los que seáis adversos al riesgo como yo, sabréis lo duro que fue ese momento. Despedirte de un puesto de trabajo que conoces y que te hace sentirte dentro tu zona de confort pero en el que hay algunos aspectos mejorables -como en cualquier trabajo, vaya- para probar suerte en otra empresa que, aunque inicialmente se planteé una mejora sustancial, no sabes qué vas a encontrar en el día a día. 


Una de las mejoras que me aportó el cambio de trabajo fue el tener más tiempo para mí. Aunque sigo trabajando una jornada completa, el horario flexible, el tener la tarde los viernes libre y la jornada reducida de verano son algunos de las ventajas que he ganado con el cambio. 

Precisamente, aprovechando la jornada reducida de verano, decidí volver a hacer deporte. Después de darle muchas vueltas y de ver cómo el dolor de espalda estaba volviendo a intensificarse, en julio decidí apuntarme a pilates para fortalecer un poco mi escasa nula musculatura para evitar dolores y lesiones. 

Una de las mejores decisiones que he tomado este 2019.

Desde ese momento voy 2 días a la semana a clase y además de servirme como forma de relajación y para desestresarme, me ayuda a corregir mi postura y a intentar que los dolores de espalda sean menos intensos.


El último de los momentos que quería repasar de este año fue nuestra primera escapada de fin de semana. Edgar y yo habíamos cambiado de trabajo, por lo que ambos sabíamos que este verano no íbamos a poder realizar un viaje como el de Paris, Milan, Florencia o Comillas. Pero, aunque empezamos a soñar con el que será uno de nuestros próximos destinos, de momento planeamos una escapada de un fin de semana a Calatayud y al Monasterio de Piedra


Propósitos para el 2020

Si tuviera que definir ahora mismo el 2020 en una palabra sería vértigo. Aunque espero que dentro de 12 meses pueda cambiar esa palabra por ilusión.

Una de las cosas que me he aprendido durante este año ha sido que todos los puntos están conectados. No sé si llamarlo destino, porque no creo que esté escrito como tal, sino que lo vamos escribiendo nosotros con nuestras decisiones, pero si que creo que todas las cosas suceden por algo. Aunque en un primer momento pueda costarnos verlo si tenemos paciencia y estamos atentos, encontraremos la razón. 



Así que para este 2020, uno de mis propósitos es intentar no bloquearme cuando algo no sale como esperaba o no estresarme si algo se precipita; sino tener algo más de paciencia para esperar a ver las cosas con perspectiva y entender la razón. 

El segundo de mis propósitos de este año es... volver a estudiar. Aunque estuve haciendo un máster hace unos meses, se trataba de algo muy práctico, por lo que dedicar varias horas al día después de las obligaciones del adulting va a suponer todo un reto durante este año. 

El tercero de los propósitos seguramente sea el primero en hacerse realidad pero... quiero sobrevivir a una mudanza. Sí, me independizo. Nos independizamos. Edgar y yo nos vamos a vivir juntos. De hecho, mientras estáis leyendo estas líneas seguramente yo ya esté en el nuevo piso. Así que aprovecho para deciros que, si veis que no estoy muy activa por redes o por aquí durante los próximos días probablemente se deba a que todavía no tengamos internet, pero ¡paso a paso!

Y por supuesto, no podía faltar en esta lista para el 2020, mantener los propósitos de 2019:

- Seguir manteniendo mi lista de prioridades y defendiéndolas en el día a día sin sentirme culpable por ello.
- Cuidarme físicamente gracias a pilates e incluso de intentar incorporar algo más de movimiento en mi día a día y cuidarme mentalmente respetando lo que pienso y siento e intentando comenzar con la meditación.
- Encontrarme a mi misma reafirmándome en las decisiones que estoy tomando poco a poco e intentando no volver a perderme.

¿Cómo ha sido vuestro 2019? ¿Qué le pedís al 2020?

Vanessa.

Comentarios

  1. Me ha encantado conocerte un poco más! Y feliz mudanza son un horror aunq la 1 y con eaas circunstancias seguro q es la mar de especial
    feliz 2020

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    1. ¡Igualmente Su, feliz 2020!
      Si, la verdad es que esta primera mudanza ha sido intensa pero la hemos cogido con ganas. Ahora solo toca ir colocando cada cosa en su sitio y hacer un poquito más nuestra la casa ¡para estar 100% a gusto!
      ¡Un abrazo!

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  2. Me ha encantado leerte Vanessa, porque a pesar de la intensidad de tu 2019 veo que has sabido verle a todo su parte positiva, ¡y eso ya es mucho! Yo también me considero adicta a "la zona de confort", y pese a que me gustan los cambios pocas veces me atrevo a tomar acción. Es algo que quiero mejorar este año, no obsesionarme con la rutina y la planificación y dejar un poquito más de espacio al "fluir" y a la improvisación. Me alegro mucho de que con el cambio de trabajo hayas ganado tiempo para ti... ¡y muchísimo ánimo con la mudanza y el tema estudiantil! (;

    ¡Un besazo!

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    1. La zona de confort es maravillosa Elena... ¡no entiendo que manía tiene todo el mundo con que hay que salir de ahí! jajaja Bromas a parte, la verdad es que escribí y borré este post 3 veces antes de publicarlo porque ha habido algunos aspectos no tan positivos que no sabía si mencionar porque me parecían demasiado personales y al final internet es público. Pero creo que finalmente he encontrado un equilibrio con el que me siento más o menos cómoda.

      Con el tema estudiantil fijo que te pido consejo ¡a cambio de un café/té calentito!

      Un abrazo enorme :)

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